Desde la Tormenta

Publicado en por Ministerio de Predicación - Nueva Alianza

Job 42, 1 -5 Y Job respondió a Yahveh: Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.  Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro. (Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)  Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.

 

Job un hombre reconocido como justo por Dios (Job. 1,8) y permitió que viviera una prueba muy difícil, perdió todos sus bienes materiales y familia, esto lleva a Job a un estado de depresión y amargura (Job 3), a peguntarse porqué siendo él un hombre justo le pasaban semejantes desgracias (Job 31). Tres amigos lo visitan para consolarlo y tratan de hacerle ver el porqué de su situación, pero a Job no le convencen los razonamientos de los hombres, y pide a Dios que intervenga, Dios le responde a Job desde la tormenta, Job lo escucha en silencio, la paz llega a su corazón y el entendimiento a su mente, reconoce la grandeza de Dios y la miseria de hombre, en ello redescubre a Dios.

 

Muchos, sino todos, podemos identificarnos en mayor o menor grado con Job, así las pruebas que vivimos nos arrastran a momentos de depresión y amargura, en los cuales queremos y buscamos sentido a nuestro sufrimiento y dolor, pero no encontramos consuelo ni explicación en nuestros razonamientos o en los de otros, así buscamos el ¿porqué? de la pérdida de ese ser querido, de la quiebra económica, de desempleo, de la enfermedad, de la no conversión de un ser querido, del fracaso, recaer en un pecado, etc.. En esos momentos difíciles, debemos recordar que nuestro conocimiento de Dios es limitado, que cada dificultad es una nueva oportunidad para redescubrirlo,  para conocerlo un poco más, así  acerquémonos a Él, deshagámonos de cualquier imagen preconcebida de Dios, y permitamos que ÉL se manifieste en nuestra vida, escuchemos lo que tiene que decirnos desde la tormenta, prestemos nuestros oídos y permitamos que ÉL nos instruya,  al contemplarlo en oración, en la lectura de su palabra, en el milagro de la Eucaristía, en el perdón de la Confesión, veremos lo omnipotente que es y que cada vez nos parece más hermoso y cercano, a pesar de lo que estemos viviendo o padeciendo.

 

¿A quién escuchas en medio de la tormenta?, ¿Te dejas instruir por Dios?, ¿Qué tanto crees conocer a Dios?

 

Que la Paz de Nuestro Señor Jesucristo este con tigo siempre.


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