Sube al monte

Publicado en por Ministerio de Predicación - Nueva Alianza


Gen. 19, 15-20 Al rayar el alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de la ciudad.» Y como él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y sacándole le dejaron fuera de la ciudad. Mientras los sacaban afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido.» Lot les dijo: «No, por favor, Señor mío. Ya que este servidor tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de dejarme con vida, mira que no puedo escaparme al monte sin riesgo de que me alcance el daño y la muerte. Ahí cerquita está esa ciudad a donde huir. Es una pequeñez. ¡Ea, voy a escaparme allá - ¿verdad que es una pequeñez? - y quedaré con vida!»
 
Lot recibió en su casa a los ángeles del Señor, Dios se compadece de él y su familia, por lo cual les muestra el camino para salvarse, la respuesta de Lot suena a un “elegante rechazo”, el cual muestra el apego de Lot por las vida en ciudades paganas y la falta de confianza en Dios, y tratando de hacerlo parecer una falta pequeña o insignificante agrega “¿verdad que es una pequeñez?”.
 
Hermanas(os), si examinamos nuestro actuar, es muy posible que nos descubramos actuando como Lot, así ante las promesas de Gracia, salvación, sanidad, victoria, paz, providencia, etc. de Dios, nuestra respuesta sea igual o quizá más elegante que la de Lot, buscando justificarnos, poniendo pretextos, prefiriendo nuestra comodidad y conveniencia, haciendo parecer pequeñas nuestras faltas, permaneciendo en nuestros apegos o sustituyéndolos por otros, mirando hacia atrás, rehusándonos a subir la montaña…, pero a decir verdad, cuesta subirla y la cima no puede ser alanzada sino por medio de la oración, eucaristía, ayuno, confesión, obediencia, perseverancia, servicio, perdón, humildad y amor, siempre de la mano de Cristo y su compañía hace el recorrido hermoso y menos pesado.
 
¿Qué respuesta le das a Dios y que tan válida es?, ¿Qué te impide subir la montaña, cuál es tu apego y qué tan pequeño lo consideras?, ¿Qué tanto te detienes para mirar atrás y qué miras?
 
Hermana(o), la vida esta llena de montañas que conquistar y si Dios te toma de la mano y te pide dejar algo para alcanzar la cima, debes tener por seguro que te acompañará en el camino, debes confiar en ÉL, obedecerle, no mirar hacia atrás, es posible que caigas pero que sea subiendo y de su mano, Cristo cayó tres veces subiendo el calvario y al llegar a la cima dio un esfuerzo extra al subirse a la cruz, ánimo sigue adelante, no temas Dios te ama, Jesús es el camino a la cima, su verdad nos muestra el camino y su Gracia nos da vida y fuerza para recorrerlo.
 
Que la Paz de Nuestro Señor Jesucristo esté con Tigo siempre.

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