La Virgen y El Niño

Publicado en por Ministerio de Predicación

Sn. Lc. 1,39 En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; (40) entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. (41) En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo (42) y exclamó a gritos: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; (43) y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? (44) Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

La visitación pone de manifiesto la prontitud y vocación en el servicio de nuestra Madre María y el impacto que su presencia puede tener en nosotros, pues donde está Jesús  siempre está María, pendiente de nuestras necesidades e intercediendo por nosotros.

Cuando la Virgen saludó a Santa Isabel, el niño en su seno saltó de Gozo y ella se lleno del Espíritu Santo, esto describe un encuentro con Cristo, que nos hace nacer de nuevo y nos transforma espiritualmente en Niños, disponiéndonos para recibir humilde y dócilmente al Espíritu Santo fuente y dador de vida; un encuentro así lo deberíamos buscar a diario, de la mano de nuestra Madre y Reina del Cielo, quien cariñosamente nos ánima a seguir a su hijo con el mejor consejo que una Madre puede dar “Hagan lo que Él les diga”.

¿Hace cuanto no saltas de gozo?, ¿Qué tan frecuentes son tus encuentros con Cristo?, ¿Qué tan a menudo haces lo que Él te dice?

Así como David saltaba de gozo para el Señor frente al Arca de la Alianza, así mismo alegrémonos frente a la Virgen María, Arca de la Nueva Alianza, pues ella nos muestra un camino cierto para llegar a Jesús.

Que la Paz de Nuestro Señor Jesucristo este con Ustedes

Ministerio de Predicación
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